domingo, 22 de abril de 2018

Gamificación y digitalización

En primer lugar, debo reconocer que, a estas alturas del curso, estoy absolutamente entusiasmado con los contenidos y que cada paso que doy me surgen nuevas ideas. En este bloque me ha parecido un gran hallazgo la posibilidad de integrar genially con moodle para realizar paisajes de aprendizaje en los distintos bloques que se  ofrecen en los contenidos de la plataforma de aprendizaje; no cabe duda de que la presentación de los materiales es muchísimo más atractiva para los alumnos. Por otra parte, una idea que me ha cautivado por completo es la posibilidad de diseñar los diferentes itinerarios de aprendizaje para los alumnos garantizándonos unos contenidos básicos trabajados por todos pero, a mismo tiempo, dejando margen a la creatividad y explotación de diversas destrezas entre el  alumnado.
No había trabajado antes con genially pero sí que conocía otras herramientas para la presentación dinámica de contenidos: prezy, emaze, powoon, canva. No obstante, lo que más destaco de esta herramienta es la estabilidad, la posibilidad amplia de trabajar en una cuenta gratuita y la interacción con Moodle. Quizá este último apartado sea para mí el más interesante por cuanto que el resto de las mencionadas no facilitaba esta posibilidad de ensamblaje. En cuanto a las dificultades, debo reconocer que el funcionamiento es muy intuitivo y bastante similar al de otras aplicaciones que se han mencionado; con todo, se precisa de un mínimo periodo de adaptación, aunque la curva de aprendizaje es realmente accesible para cualquier usuarios sin excesivos conocimientos.
Entre las ventajas que se pueden señalar –aparte de las apuntadas en las líneas precedentes- creo que es la herramienta idónea para integrar, en una presentación atractiva, la secuenciación de actividades que se han diseñado, ofreciendo la posibilidad de completar, como digo, todas las que surjan del cruce de establecer la taxonomía de Blooom y las inteligencias múltiples. Por otra parte, conviene llamar la atención sobre la libertad que se otorga al alumno para potenciar sus propios aprendizajes gracias a una participación activa. En este sentido, quisiera incidir, de manera especial, en la oportunidad que ofrece de integrar los contenidos en la fórmula de un juego donde se incentiva la curiosidad y se facilita la gamificación como herramienta efectiva para intensificar la participación.
Para finalizar, aporto la referencia a mi primer paisaje de aprendizaje que se irá implementando con más materiales paulatinamente.


miércoles, 18 de abril de 2018

Narración y ramificación

Un bloque muy interesante y muy completo donde se propicia la reflexión en multitud de aspectos interrelacionados.  Una idea que ha suscitado mi interés –ya lo despertaba desde hace tiempo- ha sido la revisión del concepto de evaluación. Creo que es uno de los aspectos que más he disfrutado puesto que se incide en dos ideas, desde mi punto de vista, cruciales: a) evaluación como elemento potenciador de los aprendizajes y b) incentivo para hacer partícipe al alumno de sus propios aprendizajes. Estos dos elementos se sustentan sobre una variedad de herramientas para la evaluación que pueden irse aplicando  a lo largo de todo el proceso de aprendizaje: información objetiva, evidencias del nivel de logro de competencias, elementos de optimización del proyecto y ajustes metodológicos.
Una novedad que me ha resultado muy interesante y que estoy deseando poner en marcha es la técnica de narración (storytelling). Es evidente que se puede convertir en un incentivo para mejorar la implicación del alumnado en su propio aprendizaje, al tiempo que con este nueva perspectiva se fomenta el dinamismo y el componente lúdico de las tareas. En este sentido, a falta de una mayor reflexión que permita el ensamblaje de las tareas, estoy pensando en un paisaje marcado por la temática de la narrativa de aventuras –por ejemplo, un marco al estilo de la trama de James Bond-.
Para finalizar con estas reflexiones,  estoy pensando en la secuencia de contenidos y la distribución de las tareas. Tengo, en estos momentos, muy asumido que hay que contemplar diferentes itinerarios de aprendizaje en el paisaje que se cree. Por el momento, con todas las reservas y provisionalidad, he diseñado, con el deseo de incluir el apartado de la gamificación, tres tipos diferentes de insignias que habrán de premiar los diferentes retos que se planteen en el paisaje. El logro de diferentes insignias podrá sumar un porcentaje por determinar a la puntuación final.

jueves, 12 de abril de 2018

Conecta con el currículo y la evaluación

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en este nuevo bloque ha sido la incidencia en la consideración de un aspecto de la enseñanza que habitualmente pasa desapercibido: la conciencia del alumno sobre el propio aprendizaje. En efecto, a lo largo de toda esta programación de tareas se otorga una enorme libertad al alumno para organizar las diferentes actividades. Redunda, pues, este planteamiento en la autonomía del alumno para aprender. Una consecuencia inmediata de tal planteamiento, a mi juicio, es la configuración de aprendizajes significativos  para el alumno, puesto que el aprendizaje y las tareas se organizan a partir de una serie de tomas de decisión que, en última instancia, propician el proceso de aprendizaje en su totalidad. Para finalizar este primer apartado de mi exposición, quiero señalar otro aspecto importante: la personalización que se lleva a cabo en las actividades –título, objetivo de aprendizaje, cruce de inteligencias y habilidades, etc.-, implica una metodología que propone unas dinámicas de aprendizaje diferentes, que propician la puesta en práctica de nuevos roles en el profesorado –comunicador, dinamizador de grupos, mentor personal, etc., logrando un aprendizaje personalizado para el alumno.
Este personalización del trabajo a la que nos referíamos en el párrafo anterior hace factible que se conecte con lo que se hace. Dicho con otras palabras, la acomodación de las actividades obligatorias con los contenidos indispensables –o mínimos en la normativa anterior- garantiza que la totalidad del alumnado acceda a los logros que se deben alcanzar. Por otra parte, frente a la formulación de actividades de refuerzo o ampliación, esta nuevo fórmula de trabajo permite establecer una amplia oferta de actividades voluntarias u optativas que propician en el alumno un aprendizaje significativo, en tanto que es pautado por él mismo.
En cuanto a la tercera cuestión que debemos contestar, considero que una herramienta muy potente de evaluación lo constituyen las rúbricas. Según consta en los materiales del curso, cada vez son más las aplicaciones que permiten elaborar rúbricas; en nuestro caso, proponemos la elaboración de las mismas en la plataforma Moodle puesto que, al tiempo que se elaborar la calificación de cualquier tarea con la rúbrica , también es posible vincular a la misma las competencias clave trabajadas.
Al hilo de esta última afirmación, podemos dar respuesta a la última de las cuestiones. En el caso de las actividades de tipo individual, el punto de partida que hemos adoptado implica una exposición por parte del profesor al grupo-clase de la utilización de la rúbrica de calificación, desglosando los ítem que se valoran y la graduación de los mismos. En el momento que se explica la rúbrica también se aprovecha para explicitar la incidencia de los aspectos fundamentales que se valorarán en la misma. Otras herramientas de evaluación que se pueden incorporar son la observación directa, en el caso de las tareas grupales y de exposición. Por último, también se contempla la evaluación inter pares para que los diferentes grupos valores las exposiciones individuales y grupales.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Reto 5. El corazón del dragón

Una de las ideas que he podido recuperar o actualizar a medida que se desarrollaba este bloque es el hecho de que el aprendizaje deber ser concebido como algo serio  que suponga una dedicación por parte del alumno pero que, en modo alguno, debe desterrarse de este proceso el hecho de aprender divirtiéndose, descubriendo cosas nuevas, aplicando nuevas estrategias o desarrollando capacidades que no somos muy conscientes que tenemos.

Al hilo de esta última afirmación, puedo ratificarme en el hecho de que la experiencia de integrar inteligencias y habilidades o destrezas me ha abierto un abanico de posibilidades que, a buen seguro, hará la planificación de las clases mucho más rica y variada. Entre las novedades que quizá me ha supuesto estos bloques parciales de contenido quizá se encuentre la posibilidad de programar de una forma global las tareas integrando, de inicio, la atención a la diversidad. En efecto,  la posibilidad de diseñar tal número de tareas en las que todos encuentren alguna capacidad que poner en práctica garantiza la participación de todos. Por otra parte, partir de un diseño en el que se conciban actividades obligatorias y opcionales hace posible, como digo, la atención a la diversidad del alumnado, al tiempo que nos garantizamos una enseñanza personalizada donde cada uno experimente con aquello que mejor puede desarrollar.
En consecuencia, creo que con este diseño de paisajes de aprendizaje estamos muy cerca de algo que llevo tiempo intentando implementar en las aulas: la enseñanza personalizada. Estoy convencido de que con esta metodología se hace factible el itinerario de aprendizaje personalizado. Este planteamiento metodológico facilita la posibilidad de realizar una serie de tareas –no todas- pero partiendo de una matriz en el que diseñamos la totalidad de tareas; el alumno se implicará con facilidad en sus propio aprendizaje desde el mismo momento en el que le forzamos a tomar decisiones discriminando unas tareas para desarrollar otras. Así, las actividades elegidas propician la explotación de las potencialidades del alumno, es decir, incidiendo en sus fortalezas a través de un itinerario de aprendizaje satisfactorio, creativo y enriquecedor que habrá de llevarle a la misma meta que el resto de sus compañeros.

Para finalizar, debo decir que el proyecto es totalmente factible en las aulas. Entiendo que permite integrar de forma adecuada las TICs para dar paso a lo realmente importante: la tecnología al servicio del aprendizaje. No obstante, hay que dar tiempo para que se pueda ir haciendo una realidad en nuestras aulas pero con un poco de buena voluntad estoy persuadido de que esta metodología encontrará menos obstáculos que otras que actualmente son una realidad: por ejemplo, el aprendizaje por proyectos o colaborativo.

jueves, 8 de marzo de 2018

Reto 4. Reflexión sobre la matriz de aprendizaje

  La posibilidad de interrelacionar capacidades cognitivas con determinadas destrezas creo que constituye un planteamiento mucho más enriquecedor para el aprendizaje del alumno, puesto que pone en práctica estrategias y herramientas crecientes en complejidad que, en definitiva, aportan mayor grado de elaboración en la resolución de las tareas. En este sentido, la propia formulación de las tareas se ve engrandecida con nuevos matices que van a implicar la puesta en funcionamiento de diversas competencias clave de forma simultánea.
  Creo, por otra parte, que como todos los inicios, la programación con una matriz como la que se nos propone no resulta sencillo. Con todo, intuyo que con el paso del tiempo y la experiencia que aporte este tipo de formulaciones es factible el desarrollo de determinados “automatismos”, que resultarán operativos en la formulación de la programación, evaluación y secuenciación de las tareas.
  Entre las ventajas que puede aportar la incorporación de estos planteamientos al aula no cabe duda de que se encuentra, en un lugar destacado, la potenciación del proceso de enseñanza-aprendizaje puesto que reconozco que se puede incorporar en la práctica totalidad de las tareas así formuladas un componente creativo que enriquecerá el proceso de aprendizaje y evitará la reiteración de rutinas que, con frecuencia, conducen al hastío del alumno y a la pérdida de motivación.
  La tarea no es sencilla pero, supongo, como todo lo que se piensa para la educación, entre los docentes, inicialmente, puede haber una respuesta negativa: abandonar la zona de confort que aporta la experiencia y la seguridad de la reiteración de estrategias comporta rechazo. No obstante, creo que una conveniente explicación y asimilación de la herramienta puede contribuir a la incorporación de este procedimiento para la integración de destrezas.
  Finalmente, creo que, desde el propio planteamiento inicial de integración de capacidades e inteligencias, propicia la activación de diversas respuestas por parte del alumnado a un mismo planteamiento; la posibilidad de poner en funcionamiento distintas inteligencias hace factible el hecho de visibilidad de la diversidad de un aula. En resumen, distintos ritmos de aprendizaje, distintas respuestas ante un mismo hecho, diferentes procedimientos de solución ante un mismo planteamiento, se hace perfectamente integrable en una programación de actividades como las que se proponen en esta matiz.


jueves, 1 de marzo de 2018

Reto 3. Taxonomía de Bloom

Entre las ideas que el bloque me ha suscitado se encuentra fundamentalmente la que relaciona el proceso de aprendizaje con la integración o adquisición de nuevas habilidades que sustentarán los conocimientos. Al hilo de esto último, entiendo que es primordial también una adecuada secuenciación en las distintas etapas educativas de los diferentes dominios de aprendizaje en función del nivel de madurez y desarrollo del individuo; de tal modo que en los niveles de formación iniciales debería desarrollar el conocimiento, la comprensión y la aplicación como ejes determinantes de ulteriores etapas formativas, en las que habrá de irse incorporando otros niveles de dominio como el análisis, la evaluación y la creación. Siendo todo esto señalado importante, considero que lo es más todavía una profunda revisión de la formulación de las tareas y actividades, de modo que sean estas las que “obliguen” o propicien la puesta en marcha de los diferentes dominios de aprendizaje.
Otro aspecto destacado de los contenidos del bloque estriba en el concepto de jerarquía, que, en parte, ya se ha señalado en las líneas anteriores. En efecto, la práctica docente habrá de tener en consideración la interdependencia de niveles y el logro de los mismos, de manera que el dominio de un determinado nivel de aprendizaje se sustentan en los inmediatamente anteriores y abre paso a los superiores. Toda programación habrá de tener presente la adquisición de esos dominios de aprendizaje y el nivel de profundidad adecuado para cada etapa educativa.


Estoy convencido de que se puede enseñar a pensar a un alumno; es preciso que a lo largo de su experiencia educativa sea capaz de evolucionar en su forma de adquirir conocimiento implicándose de forma efectiva en un reflexión consciente del hecho de aprender. Hay que animar a que los alumnos sean capaces de aplicar distintas estrategias de aprendizaje para adquirir conocimientos y que éstas, a su vez, sean lo suficientemente flexibles para adecuarse a nuevos retos y dificultades. Dicho con otras palabras, es lo que siempre se pondera como positivo cuando un alumno tiene un “método de trabajo” adecuado. Creo que esta taxonomía lo que propicia es la revisión del procedimiento de trabajo en el aula e implica un necesario cambio de paradigma, en el que el alumno cada vez adquiere más protagonismo, sobre la base de una respuesta cada vez más creativa y original ante los retos del conocimiento, o mejor, de la creación de sus propios conocimientos.

No estoy en condiciones de contestar categóricamente al hecho de si en la escuela se propicia el desarrollo y el trabajo conveniente de estos niveles de pensamiento. Quiero pensar que, poco a poco, se van introduciendo modificaciones en las programaciones de aula incorporando nuevas formas de terminología –estándares de aprendizajes- que, en última instancia, hacen factible un nuevo modelo de pensamiento. También es posible que en los últimos tiempos se incorporen, por parte del profesorado, nuevas estrategias didácticas sobre la base de metodologías innovadoras –Flippedclassroom, ABP, experiencias diversas en proyectos e-twinning, etc.- que, en definitiva, hacen necesario la consideración de distintos niveles de pensamiento.

Para finalizar, podemos afirmar que es posible, según lo señalado en las líneas anteriores, –y hasta deseable- el diseño de nuevos entornos de aprendizaje por muchas razones pero las fundamentales pueden reducirse a dos: a) porque supone la incentivación del alumnado en una forma de aprender sustancialmente dinámica y creativa, y b) porque supone un diseño variable, flexible, diverso que, en última instancia, anticipa el panorama en el que habrán de desarrollar su futura actividad profesional.

lunes, 26 de febrero de 2018

Reto 2

Una de las primeras ideas que el estudio de los materiales de este segundo bloque me ha suscitado es, por así decirlo, algo que, de manera latente, se albergaba en mi experiencia: la dimensión cuantitativa de un hecho o la evaluación del mismo es importante, pero, con frecuencia, se relegan, por desconocimiento o desconsideración, otros elementos de índole cualitativa que, en mi opinión, deben estar presentes en cualquier juicio o evaluación. En este sentido, me parece que los individuos pueden adaptarse a distintas situaciones desde distintos puntos de vista para los que se ponen en marcha mecanismos cuantitativos y cualitativos. Tengo la impresión de que en la definición y funcionamiento de las inteligencias múltiples se implican distintos tipos de respuestas, ni mejores ni peores, complementarias que hacen, en definitiva, a la persona inteligente. Es así que la imagen del cerebro como un ordenador con distintos niveles de funcionamiento –alto, medio o bajo- ha dejado paso en mi imaginario personal a esa otra fotografía mucho más completa y cabal de distintas máquinas funcionando simultáneamente con distinto margen de acierto.


Así las cosas configurar una definición de inteligencia que pueda satisfacer a todos es una tarea –no sé si imposible- cuando menos complicada. En este sentido, cabe animarse a dar una pauta generalista y parcial que pueda servir de punto de partida para ulteriores complementos. Entiendo, con las salvedades ya señaladas, que la inteligencia es el potencial de respuesta del individuo en un determinado contexto ante un reto concreto; dicha respuesta puede ser diversa en el momento en que el obstáculo, la prueba o el reto planteado varía, de manera que es un potencial adaptativo y diverso con posibilidades de perfeccionamiento cuando se hacen intervenir en las respuestas variables independientes que permiten la manipulación o la perfección de los resultados.


Desde mi experiencia, puedo afirmar que no todos los alumnos dan las mismas respuestas a un único estímulo o tarea. Son diversas las estrategias que ponen en funcionamiento y, con frecuencia, los profesores no reconocen adecuadas todas las que se aplican, sino tan sólo las que se ajustan al patrón establecido y cerrado de la instrucción tradicional. Hay que reconocer que, aunque estén presentes en el alumnado distintas inteligencias, no se aplican convenientemente los ejercicios que puedan ayudar a su desarrollo e implementación. No obstante, en la actualidad esta tendencia, creo, está dando paso a la integración, en cuanto a la evaluación del alumnado, de distintas capacidades –no solo contenidos- que se hacen presentes a través de los estándares de aprendizaje que concretan, con distinto grado de logro, los criterios de evaluación establecidos para una determinada área o nivel.

No sé muy bien cómo dar respuesta a la últimas de las cuestiones: ¿cómo crear una escuela que dé respuesta a diversidad de inteligencias? Con todo, habría de partir de un concepto integrador e inclusivo. Dicho de otro modo: la diversidad y la pluralidad del alumnado debe ser tenida en consideración a la hora de diseñar los plantes de actuación. Es importante tener en cuenta los distintos ritmos de aprendizaje y las distintas estrategias que se pueden aplicar en la resolución o en el análisis de un mismo hecho. La media de un proceso debe integrar también los datos no sólo cuantitativos de las respuesta, sino también los cualitativos. Por último, la escuela debería tener presente también al individuo como ser social, de manera que las estrategias y capacidades de autoformación e integración en el grupo sean tenidas en cuenta como un elemento más a valorar.