Una de las ideas que he podido recuperar o
actualizar a medida que se desarrollaba este bloque es el hecho de que el
aprendizaje deber ser concebido como algo serio
que suponga una dedicación por parte del alumno pero que, en modo alguno,
debe desterrarse de este proceso el hecho de aprender divirtiéndose,
descubriendo cosas nuevas, aplicando nuevas estrategias o desarrollando
capacidades que no somos muy conscientes que tenemos.
Al hilo de esta última afirmación, puedo
ratificarme en el hecho de que la experiencia de integrar inteligencias y
habilidades o destrezas me ha abierto un abanico de posibilidades que, a buen
seguro, hará la planificación de las clases mucho más rica y variada. Entre las
novedades que quizá me ha supuesto estos bloques parciales de contenido quizá
se encuentre la posibilidad de programar de una forma global las tareas
integrando, de inicio, la atención a la diversidad. En efecto, la posibilidad de diseñar tal número de
tareas en las que todos encuentren alguna capacidad que poner en práctica
garantiza la participación de todos. Por otra parte, partir de un diseño en el
que se conciban actividades obligatorias y opcionales hace posible, como digo,
la atención a la diversidad del alumnado, al tiempo que nos garantizamos una
enseñanza personalizada donde cada uno experimente con aquello que mejor puede
desarrollar.
En consecuencia, creo que con este diseño de
paisajes de aprendizaje estamos muy cerca de algo que llevo tiempo intentando
implementar en las aulas: la enseñanza personalizada. Estoy convencido de que
con esta metodología se hace factible el itinerario de aprendizaje
personalizado. Este planteamiento metodológico facilita la posibilidad de
realizar una serie de tareas –no todas- pero partiendo de una matriz en el que
diseñamos la totalidad de tareas; el alumno se implicará con facilidad en sus
propio aprendizaje desde el mismo momento en el que le forzamos a tomar
decisiones discriminando unas tareas para desarrollar otras. Así, las
actividades elegidas propician la explotación de las potencialidades del
alumno, es decir, incidiendo en sus fortalezas a través de un itinerario de
aprendizaje satisfactorio, creativo y enriquecedor que habrá de llevarle a la
misma meta que el resto de sus compañeros.
Para finalizar, debo decir que el proyecto es totalmente
factible en las aulas. Entiendo que permite integrar de forma adecuada las TICs
para dar paso a lo realmente importante: la tecnología al servicio del
aprendizaje. No obstante, hay que dar tiempo para que se pueda ir haciendo una
realidad en nuestras aulas pero con un poco de buena voluntad estoy persuadido
de que esta metodología encontrará menos obstáculos que otras que actualmente
son una realidad: por ejemplo, el aprendizaje por proyectos o colaborativo.



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