jueves, 1 de marzo de 2018

Reto 3. Taxonomía de Bloom

Entre las ideas que el bloque me ha suscitado se encuentra fundamentalmente la que relaciona el proceso de aprendizaje con la integración o adquisición de nuevas habilidades que sustentarán los conocimientos. Al hilo de esto último, entiendo que es primordial también una adecuada secuenciación en las distintas etapas educativas de los diferentes dominios de aprendizaje en función del nivel de madurez y desarrollo del individuo; de tal modo que en los niveles de formación iniciales debería desarrollar el conocimiento, la comprensión y la aplicación como ejes determinantes de ulteriores etapas formativas, en las que habrá de irse incorporando otros niveles de dominio como el análisis, la evaluación y la creación. Siendo todo esto señalado importante, considero que lo es más todavía una profunda revisión de la formulación de las tareas y actividades, de modo que sean estas las que “obliguen” o propicien la puesta en marcha de los diferentes dominios de aprendizaje.
Otro aspecto destacado de los contenidos del bloque estriba en el concepto de jerarquía, que, en parte, ya se ha señalado en las líneas anteriores. En efecto, la práctica docente habrá de tener en consideración la interdependencia de niveles y el logro de los mismos, de manera que el dominio de un determinado nivel de aprendizaje se sustentan en los inmediatamente anteriores y abre paso a los superiores. Toda programación habrá de tener presente la adquisición de esos dominios de aprendizaje y el nivel de profundidad adecuado para cada etapa educativa.


Estoy convencido de que se puede enseñar a pensar a un alumno; es preciso que a lo largo de su experiencia educativa sea capaz de evolucionar en su forma de adquirir conocimiento implicándose de forma efectiva en un reflexión consciente del hecho de aprender. Hay que animar a que los alumnos sean capaces de aplicar distintas estrategias de aprendizaje para adquirir conocimientos y que éstas, a su vez, sean lo suficientemente flexibles para adecuarse a nuevos retos y dificultades. Dicho con otras palabras, es lo que siempre se pondera como positivo cuando un alumno tiene un “método de trabajo” adecuado. Creo que esta taxonomía lo que propicia es la revisión del procedimiento de trabajo en el aula e implica un necesario cambio de paradigma, en el que el alumno cada vez adquiere más protagonismo, sobre la base de una respuesta cada vez más creativa y original ante los retos del conocimiento, o mejor, de la creación de sus propios conocimientos.

No estoy en condiciones de contestar categóricamente al hecho de si en la escuela se propicia el desarrollo y el trabajo conveniente de estos niveles de pensamiento. Quiero pensar que, poco a poco, se van introduciendo modificaciones en las programaciones de aula incorporando nuevas formas de terminología –estándares de aprendizajes- que, en última instancia, hacen factible un nuevo modelo de pensamiento. También es posible que en los últimos tiempos se incorporen, por parte del profesorado, nuevas estrategias didácticas sobre la base de metodologías innovadoras –Flippedclassroom, ABP, experiencias diversas en proyectos e-twinning, etc.- que, en definitiva, hacen necesario la consideración de distintos niveles de pensamiento.

Para finalizar, podemos afirmar que es posible, según lo señalado en las líneas anteriores, –y hasta deseable- el diseño de nuevos entornos de aprendizaje por muchas razones pero las fundamentales pueden reducirse a dos: a) porque supone la incentivación del alumnado en una forma de aprender sustancialmente dinámica y creativa, y b) porque supone un diseño variable, flexible, diverso que, en última instancia, anticipa el panorama en el que habrán de desarrollar su futura actividad profesional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario