Entre las ideas que el bloque me ha
suscitado se encuentra fundamentalmente la que relaciona el proceso de
aprendizaje con la integración o adquisición de nuevas habilidades que
sustentarán los conocimientos. Al hilo de esto último, entiendo que es primordial
también una adecuada secuenciación en las distintas etapas educativas de los
diferentes dominios de aprendizaje en función del nivel de madurez y desarrollo
del individuo; de tal modo que en los niveles de formación iniciales debería
desarrollar el conocimiento, la comprensión y la aplicación como ejes
determinantes de ulteriores etapas formativas, en las que habrá de irse
incorporando otros niveles de dominio como el análisis, la evaluación y la creación.
Siendo todo esto señalado importante, considero que lo es más todavía una
profunda revisión de la formulación de las tareas y actividades, de modo que
sean estas las que “obliguen” o propicien la puesta en marcha de los diferentes
dominios de aprendizaje.
Otro aspecto destacado de los contenidos
del bloque estriba en el concepto de jerarquía, que, en parte, ya se ha
señalado en las líneas anteriores. En efecto, la práctica docente habrá de
tener en consideración la interdependencia de niveles y el logro de los mismos,
de manera que el dominio de un determinado nivel de aprendizaje se sustentan en
los inmediatamente anteriores y abre paso a los superiores. Toda programación
habrá de tener presente la adquisición de esos dominios de aprendizaje y el
nivel de profundidad adecuado para cada etapa educativa.
Estoy convencido de que se puede
enseñar a pensar a un alumno; es preciso que a lo largo de su experiencia
educativa sea capaz de evolucionar en su forma de adquirir conocimiento
implicándose de forma efectiva en un reflexión consciente del hecho de
aprender. Hay que animar a que los alumnos sean capaces de aplicar distintas
estrategias de aprendizaje para adquirir conocimientos y que éstas, a su vez,
sean lo suficientemente flexibles para adecuarse a nuevos retos y dificultades.
Dicho con otras palabras, es lo que siempre se pondera como positivo cuando un
alumno tiene un “método de trabajo” adecuado. Creo que esta taxonomía lo que
propicia es la revisión del procedimiento de trabajo en el aula e implica un
necesario cambio de paradigma, en el que el alumno cada vez adquiere más
protagonismo, sobre la base de una respuesta cada vez más creativa y original
ante los retos del conocimiento, o mejor, de la creación de sus propios
conocimientos.
No estoy en condiciones de contestar
categóricamente al hecho de si en la escuela se propicia el desarrollo y el
trabajo conveniente de estos niveles de pensamiento. Quiero pensar que, poco a
poco, se van introduciendo modificaciones en las programaciones de aula
incorporando nuevas formas de terminología –estándares de aprendizajes- que, en
última instancia, hacen factible un nuevo modelo de pensamiento. También es
posible que en los últimos tiempos se incorporen, por parte del profesorado,
nuevas estrategias didácticas sobre la base de metodologías innovadoras
–Flippedclassroom, ABP, experiencias diversas en proyectos e-twinning, etc.-
que, en definitiva, hacen necesario la consideración de distintos niveles de
pensamiento.
Para finalizar, podemos afirmar que es
posible, según lo señalado en las líneas anteriores, –y hasta deseable- el
diseño de nuevos entornos de aprendizaje por muchas razones pero las
fundamentales pueden reducirse a dos: a) porque supone la incentivación del
alumnado en una forma de aprender sustancialmente dinámica y creativa, y b)
porque supone un diseño variable, flexible, diverso que, en última instancia,
anticipa el panorama en el que habrán de desarrollar su futura actividad
profesional.

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