Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en este nuevo bloque ha sido la incidencia en la consideración de un aspecto de la enseñanza que habitualmente pasa desapercibido: la conciencia del alumno sobre el propio aprendizaje. En efecto, a lo largo de toda esta programación de tareas se otorga una enorme libertad al alumno para organizar las diferentes actividades. Redunda, pues, este planteamiento en la autonomía del alumno para aprender. Una consecuencia inmediata de tal planteamiento, a mi juicio, es la configuración de aprendizajes significativos para el alumno, puesto que el aprendizaje y las tareas se organizan a partir de una serie de tomas de decisión que, en última instancia, propician el proceso de aprendizaje en su totalidad. Para finalizar este primer apartado de mi exposición, quiero señalar otro aspecto importante: la personalización que se lleva a cabo en las actividades –título, objetivo de aprendizaje, cruce de inteligencias y habilidades, etc.-, implica una metodología que propone unas dinámicas de aprendizaje diferentes, que propician la puesta en práctica de nuevos roles en el profesorado –comunicador, dinamizador de grupos, mentor personal, etc., logrando un aprendizaje personalizado para el alumno.
Este personalización del trabajo a la que nos referíamos en el párrafo anterior hace factible que se conecte con lo que se hace. Dicho con otras palabras, la acomodación de las actividades obligatorias con los contenidos indispensables –o mínimos en la normativa anterior- garantiza que la totalidad del alumnado acceda a los logros que se deben alcanzar. Por otra parte, frente a la formulación de actividades de refuerzo o ampliación, esta nuevo fórmula de trabajo permite establecer una amplia oferta de actividades voluntarias u optativas que propician en el alumno un aprendizaje significativo, en tanto que es pautado por él mismo.
En cuanto a la tercera cuestión que debemos contestar, considero que una herramienta muy potente de evaluación lo constituyen las rúbricas. Según consta en los materiales del curso, cada vez son más las aplicaciones que permiten elaborar rúbricas; en nuestro caso, proponemos la elaboración de las mismas en la plataforma Moodle puesto que, al tiempo que se elaborar la calificación de cualquier tarea con la rúbrica , también es posible vincular a la misma las competencias clave trabajadas.
Al hilo de esta última afirmación, podemos dar respuesta a la última de las cuestiones. En el caso de las actividades de tipo individual, el punto de partida que hemos adoptado implica una exposición por parte del profesor al grupo-clase de la utilización de la rúbrica de calificación, desglosando los ítem que se valoran y la graduación de los mismos. En el momento que se explica la rúbrica también se aprovecha para explicitar la incidencia de los aspectos fundamentales que se valorarán en la misma. Otras herramientas de evaluación que se pueden incorporar son la observación directa, en el caso de las tareas grupales y de exposición. Por último, también se contempla la evaluación inter pares para que los diferentes grupos valores las exposiciones individuales y grupales.
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