miércoles, 21 de marzo de 2018

Reto 5. El corazón del dragón

Una de las ideas que he podido recuperar o actualizar a medida que se desarrollaba este bloque es el hecho de que el aprendizaje deber ser concebido como algo serio  que suponga una dedicación por parte del alumno pero que, en modo alguno, debe desterrarse de este proceso el hecho de aprender divirtiéndose, descubriendo cosas nuevas, aplicando nuevas estrategias o desarrollando capacidades que no somos muy conscientes que tenemos.

Al hilo de esta última afirmación, puedo ratificarme en el hecho de que la experiencia de integrar inteligencias y habilidades o destrezas me ha abierto un abanico de posibilidades que, a buen seguro, hará la planificación de las clases mucho más rica y variada. Entre las novedades que quizá me ha supuesto estos bloques parciales de contenido quizá se encuentre la posibilidad de programar de una forma global las tareas integrando, de inicio, la atención a la diversidad. En efecto,  la posibilidad de diseñar tal número de tareas en las que todos encuentren alguna capacidad que poner en práctica garantiza la participación de todos. Por otra parte, partir de un diseño en el que se conciban actividades obligatorias y opcionales hace posible, como digo, la atención a la diversidad del alumnado, al tiempo que nos garantizamos una enseñanza personalizada donde cada uno experimente con aquello que mejor puede desarrollar.
En consecuencia, creo que con este diseño de paisajes de aprendizaje estamos muy cerca de algo que llevo tiempo intentando implementar en las aulas: la enseñanza personalizada. Estoy convencido de que con esta metodología se hace factible el itinerario de aprendizaje personalizado. Este planteamiento metodológico facilita la posibilidad de realizar una serie de tareas –no todas- pero partiendo de una matriz en el que diseñamos la totalidad de tareas; el alumno se implicará con facilidad en sus propio aprendizaje desde el mismo momento en el que le forzamos a tomar decisiones discriminando unas tareas para desarrollar otras. Así, las actividades elegidas propician la explotación de las potencialidades del alumno, es decir, incidiendo en sus fortalezas a través de un itinerario de aprendizaje satisfactorio, creativo y enriquecedor que habrá de llevarle a la misma meta que el resto de sus compañeros.

Para finalizar, debo decir que el proyecto es totalmente factible en las aulas. Entiendo que permite integrar de forma adecuada las TICs para dar paso a lo realmente importante: la tecnología al servicio del aprendizaje. No obstante, hay que dar tiempo para que se pueda ir haciendo una realidad en nuestras aulas pero con un poco de buena voluntad estoy persuadido de que esta metodología encontrará menos obstáculos que otras que actualmente son una realidad: por ejemplo, el aprendizaje por proyectos o colaborativo.

jueves, 8 de marzo de 2018

Reto 4. Reflexión sobre la matriz de aprendizaje

  La posibilidad de interrelacionar capacidades cognitivas con determinadas destrezas creo que constituye un planteamiento mucho más enriquecedor para el aprendizaje del alumno, puesto que pone en práctica estrategias y herramientas crecientes en complejidad que, en definitiva, aportan mayor grado de elaboración en la resolución de las tareas. En este sentido, la propia formulación de las tareas se ve engrandecida con nuevos matices que van a implicar la puesta en funcionamiento de diversas competencias clave de forma simultánea.
  Creo, por otra parte, que como todos los inicios, la programación con una matriz como la que se nos propone no resulta sencillo. Con todo, intuyo que con el paso del tiempo y la experiencia que aporte este tipo de formulaciones es factible el desarrollo de determinados “automatismos”, que resultarán operativos en la formulación de la programación, evaluación y secuenciación de las tareas.
  Entre las ventajas que puede aportar la incorporación de estos planteamientos al aula no cabe duda de que se encuentra, en un lugar destacado, la potenciación del proceso de enseñanza-aprendizaje puesto que reconozco que se puede incorporar en la práctica totalidad de las tareas así formuladas un componente creativo que enriquecerá el proceso de aprendizaje y evitará la reiteración de rutinas que, con frecuencia, conducen al hastío del alumno y a la pérdida de motivación.
  La tarea no es sencilla pero, supongo, como todo lo que se piensa para la educación, entre los docentes, inicialmente, puede haber una respuesta negativa: abandonar la zona de confort que aporta la experiencia y la seguridad de la reiteración de estrategias comporta rechazo. No obstante, creo que una conveniente explicación y asimilación de la herramienta puede contribuir a la incorporación de este procedimiento para la integración de destrezas.
  Finalmente, creo que, desde el propio planteamiento inicial de integración de capacidades e inteligencias, propicia la activación de diversas respuestas por parte del alumnado a un mismo planteamiento; la posibilidad de poner en funcionamiento distintas inteligencias hace factible el hecho de visibilidad de la diversidad de un aula. En resumen, distintos ritmos de aprendizaje, distintas respuestas ante un mismo hecho, diferentes procedimientos de solución ante un mismo planteamiento, se hace perfectamente integrable en una programación de actividades como las que se proponen en esta matiz.


jueves, 1 de marzo de 2018

Reto 3. Taxonomía de Bloom

Entre las ideas que el bloque me ha suscitado se encuentra fundamentalmente la que relaciona el proceso de aprendizaje con la integración o adquisición de nuevas habilidades que sustentarán los conocimientos. Al hilo de esto último, entiendo que es primordial también una adecuada secuenciación en las distintas etapas educativas de los diferentes dominios de aprendizaje en función del nivel de madurez y desarrollo del individuo; de tal modo que en los niveles de formación iniciales debería desarrollar el conocimiento, la comprensión y la aplicación como ejes determinantes de ulteriores etapas formativas, en las que habrá de irse incorporando otros niveles de dominio como el análisis, la evaluación y la creación. Siendo todo esto señalado importante, considero que lo es más todavía una profunda revisión de la formulación de las tareas y actividades, de modo que sean estas las que “obliguen” o propicien la puesta en marcha de los diferentes dominios de aprendizaje.
Otro aspecto destacado de los contenidos del bloque estriba en el concepto de jerarquía, que, en parte, ya se ha señalado en las líneas anteriores. En efecto, la práctica docente habrá de tener en consideración la interdependencia de niveles y el logro de los mismos, de manera que el dominio de un determinado nivel de aprendizaje se sustentan en los inmediatamente anteriores y abre paso a los superiores. Toda programación habrá de tener presente la adquisición de esos dominios de aprendizaje y el nivel de profundidad adecuado para cada etapa educativa.


Estoy convencido de que se puede enseñar a pensar a un alumno; es preciso que a lo largo de su experiencia educativa sea capaz de evolucionar en su forma de adquirir conocimiento implicándose de forma efectiva en un reflexión consciente del hecho de aprender. Hay que animar a que los alumnos sean capaces de aplicar distintas estrategias de aprendizaje para adquirir conocimientos y que éstas, a su vez, sean lo suficientemente flexibles para adecuarse a nuevos retos y dificultades. Dicho con otras palabras, es lo que siempre se pondera como positivo cuando un alumno tiene un “método de trabajo” adecuado. Creo que esta taxonomía lo que propicia es la revisión del procedimiento de trabajo en el aula e implica un necesario cambio de paradigma, en el que el alumno cada vez adquiere más protagonismo, sobre la base de una respuesta cada vez más creativa y original ante los retos del conocimiento, o mejor, de la creación de sus propios conocimientos.

No estoy en condiciones de contestar categóricamente al hecho de si en la escuela se propicia el desarrollo y el trabajo conveniente de estos niveles de pensamiento. Quiero pensar que, poco a poco, se van introduciendo modificaciones en las programaciones de aula incorporando nuevas formas de terminología –estándares de aprendizajes- que, en última instancia, hacen factible un nuevo modelo de pensamiento. También es posible que en los últimos tiempos se incorporen, por parte del profesorado, nuevas estrategias didácticas sobre la base de metodologías innovadoras –Flippedclassroom, ABP, experiencias diversas en proyectos e-twinning, etc.- que, en definitiva, hacen necesario la consideración de distintos niveles de pensamiento.

Para finalizar, podemos afirmar que es posible, según lo señalado en las líneas anteriores, –y hasta deseable- el diseño de nuevos entornos de aprendizaje por muchas razones pero las fundamentales pueden reducirse a dos: a) porque supone la incentivación del alumnado en una forma de aprender sustancialmente dinámica y creativa, y b) porque supone un diseño variable, flexible, diverso que, en última instancia, anticipa el panorama en el que habrán de desarrollar su futura actividad profesional.